
Danza, teatro, y poesía
En Movimiento
Espacio E
El orden de los factores no altera
En Huellas, la combinación de dos expresiones es ruido blanco. Sentido que se configura ilusoria y provisoriamente. Lo transitorio de estas configuraciones reclama un tipo de registro. Es aquí cuando aparece el ojógrafo citado en el prólogo de Alain Arias-Misson. Yo quisiera añadir dos más: sismógrafo e imanógrafo.
Tanto la mano del artista como la palabra escrita están ligados, y estos instrumentos intentan medir un estado, dar un contorno, medir la locura, el tamaño que tiene el monstruo interior, manifestado en más de una forma. “En un parto algo monstruoso, al artista le nacen personas de las manos”, dice Arturo. Al mismo tiempo, un parto letrado se lleva a cabo en sus manos. Ambos partos se convierten en cuerda floja, en cruce y enlace hacia otras vías.
A través de las ilustraciones de Levin, Arturo contempla un paisaje y va preparando su propio laberinto de palabras. Sabe que el escribir, esa “paciencia del habla”, es un pantano. Entonces arroja palabras como piedras sobre las cuales pisar y construir una suerte de puente hasta el otro lado de la angustia, si no hasta algún tipo de esperanza. Ya que no hay urgencia en encontrar luz inmediata, hay que tomarse el tiempo de escarbar en cada poro de la oscuridad.
Dice él : “No soy yo el que cae, es el poema, el jeroglífico”
Caen ambos: trazo y letra. Una caída acompañada que se convierte en viaje, recorrido, y reconocimiento.
Agradezco a cada persona que ha llegado hoy hasta la biblioteca para celebrar este trabajo. Les invito a recorrer su propia noche oscura, a encontrar o construir su propia corte de los milagros, a pisar las huellas de estos artistas y ver como todo trazo vuelve a ser agua y toma otra efímera forma.
| who were so dark of heart they might not speak, a little innocence will make them sing; teach them to see who could not learn to look --from the reality of all nothing will actually lift a luminous whole; turn sheer despairing to most perfect gay, nowhere to here, never to beautiful: a little innocence creates a day. And something thought or done or wished without a little innocence, although it were as red as terror and as green as fate, greyly shall fall and dully disappear-- but the proud power of himself death immense is not so as a little innocence |